Este proyecto es el primero realizado junto al ilustrador
Luis Demano
y el quinto para el Festival internacional de mediometrajes
La Cabina.
El reto creativo consistió en representar en apenas unos segundos la esencia de cada película a través de los personajes en cada ventana. Debían ser fácilmente reconocibles en el poco tiempo que el paneo vertical los va descubriendo, hasta llegar al nombre del festival en el cielo.
La comunicación entre ilustrador y animador aquí resulta esencial, para poder gestionar de forma ordenada tantísimas capas y sobre todo, al tratarse de animación de personajes.
El resultado es una pieza que funciona perfectamente en sí misma como introducción al contenido del festival y como publicidad de este.